Había pasado ya mas de medio año desde la mudanza, la asquerosa mudanza, y todavía no habían terminado de sacar todos los complementos de las cajas. Todo iba desde papeles de recordatorios, otrora importantes, vestuario de veranos pasados, antiguos rollos de fotos sin revelar, cajas y cajas de fotos reveladas junto con carpetas de resúmenes de cuentas de pago.
Todo eso, y otras cosas se encontraban en el altillo del nuevo cuarto de Flick, el no tan joven hijo de Martha y Andros , el basurero que se encontraba sobre su cabeza, pensaba el, podría ser un hogar para los insectos desvaridos, o ratas sin cloacas.
Ese altillo podría albergar mucha basura, pero de entre todas las cosas que allí se encontraban, había algo, algo que esperaba con ansias que Flick lo removiera en algún momento, que lo volviera a ver, como lo había hecho meses antes de la mudanza, ordenando la basura de su padre.
Ese gran secreto de su padre, en su momento le respondió algunas dudas que tenia sobre eso, Flick era un muchacho al que no le interesaban otras cosas que la lectura, nada le despertaba tanto el interés como eso, leer, crear, escribir, y su padre ? Su padre era un tipo "divertido" a diferencia de el, no gustaba de intereses culturales, salvo alguna que otra vez, encontrarse leyendo un diario, revista o con mucha suerte, un libro, su madre,no tenia intereses en otra cosa que no fueran los documentales de frambuesas, era parecida en Flick, con ser distante, solo con él. Solía preguntarse de donde habían salido todos sus intereses, antes de encontrar en la basura de su padre, cinco cajas, con unos... si, cerca de trescientos borradores de cuentos cortos, largos, libros, historias, escritas por su padre muchos años antes. Flick decidió guardar eso antes de tirarlo y transportarlo en la mudanza, y los fue leyendo, no podía creer que aquellas ideas, aquellas maravillosas ideas hayan salido de la cabeza de su padre, sus sueños dejaron de ser sueños, y comenzó a tener encuentros nocturnos con Ballsìr el demonio de ocho ojos, Moèrid·ull el antiguo Dios reptil de las civilaziones nunca conocidas, Lav`rrell el señor de las aguas podridas y olvidadas, con monstruos olvidados y nunca conocidos, caballeros pasados de gloria, princesas sin finales felices y castillos de huesos y arena, Flick conservo los borradores en su habitación y en su mente, las imágenes se removían en su cabeza durante el día y cobraban vida en la noche, gritaban, saltaban, sangraban y maldecían. Luego de la mudanza, Flick no tuvo tiempo para sacar los borradores de el altillo que se encontraba sobre su cabeza, sabia que uno de esos días los volvería a rescatar.
Esa noche de frío seco, Flick se encontraba tomando una taza de café escribiendo una historia sobre monos espaciales, disfrutando de la soledad en que lo habían dejado sus padres al irse una semana de vacaciones de reconciliación sexual, cuando, un ruido extraño lo removió de su tranquilidad. Pasos, pequeños y rápidos pasos en la habitación, lo hicieron debatirse a dejar su café y escritura, para ver que eran esos pequeños ruidos, lo que menos querría era encontrarse una maldita rata en su ordenada habitación culpa de esas malditas cajas y papeles del altillo.... altillo....
El ruido provenía del altillo, cuando lo dedujo, los pasos cambiaron por algo mas pesado, arrastrándose, y la respiración de Flick fue acortándose, los cuentos de su padre se encontraban allí, y algún bicho asqueroso talvez estaría devorándolos, fue hacia al comedor a buscar una escoba para subir al altillo y espantar a esos malditos bichos, no iba a permitir que... bichos... entonces recordó que era la noche, y que talvez sus criaturas estarían danzando como lo hacían cuando el los leía, talvez, lo estaban llamando. Trato de pensar que no tenia miedo, por si alguno de los personajes de sus padre lo olía, así que avanzo temeroso hacia su habitación, miro hacia el techo, donde se encontraba el ático, tiro de una cuerda y una escalerilla bajo para encontrarse a sus pies, y junto con la escalerilla, descendió un olor a nauseabundo que invadió el dormitorio, asqueado, tomo su celular en una mano, y la escoba en la otra, y subió, subió, subió...
En cuanto se encontró en el altillo, promovió un grito para asegurarse si alguna alimaña salia de algún lugar, pero nada respondió, solo un ligero ruido arrastrándose, alumbró con el celular mientras se guiaba por el ruido, y camino costeando basura y basura, hasta que un frío le invadió la espalda y lo congeló, y se encontró con que había una pequeña ventanilla abierta en el ático, cuando la cerro, cayo en la cuenta de que el ruido se acrecentó, rápidamente alumbro hacia un costado y vio una figura pequeña correr fugazmente,Flick se sobresalto y siguió a la figura, hasta que la encontró....
tres pequeñas ratas, o lo que quedaba de ellas, con sus patas esparcidas por un lado, sus cabezas por otro, y sus entrañas y costillas en el centro, Flick se quedo quieto, sin poder mover un musculo, hasta que un movimiento frente a el lo hizo volver a la vida, un movimiento y unos ojos amarillos que lo miraron fugazmente. Corrió tanto como pudo hasta llegar a la escalerilla, dejando la escoba y alumbrándose con el celular, precaviendo no tropezarse con nada, con su corazón acelerado como nunca, hasta que llego a la escalerilla, y la bajo tan rápido como pudo, con su corazón queriendo huir de su cuerpo, hasta que llego al piso de su habitación, y algo mas bajo con el, la cabeza de un mapache lo miraba desde el frío suelo de su habitación, Flick corrió hacia afuera de su habitación, y cerro tan fuerte como pudo, provocando un estruendo alrededor de la casa, mientras sujetaba con fuerza la manija de la puerta, cuando...
un olor nauseabundo inundo todo, esta vez era distinto, no olía a muerte, o sangre, olía a olvido, sus pies comenzaron a mojarse, y percibió que debajo de la puerta comenzó a emanar agua, oscura, con restos de algas podridas, y Flick comenzó a temblar, y a sujetar con fuerza y fuerza la manija de la habitación, hasta que esta se salio y el joven salio despedido hacia atrás por la fuerza que esta haciendo, en el piso, sin fuerzas, con el corazón desbocado y mojado con agua podrida, la puerta sin manija comenzó a abrirse lentamente, poco a poco...
Hasta que lo vio, a aquella figura oscura, aquellas ideas que su padre había olvidado en algún momento y el había vuelto a despertar, aquel ser con escamas y varios ojos, que despedía olor a podrido miro a Flick, mientras de sus tantas extremidades sin forma goteaba agua negra podrida.
El grito del muchacho no pudo siquiera producirse antes de ir desapareciendo por pedazos.
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