viernes, 13 de junio de 2014

!Hay un sentido romántico que rodea a la vida constantemente sin dejar de dar vueltas una marcha sin principio ni final que dota de sentido a cada causa y consecuencia establecidas en este trance espiritual llamado vida.hechosveridicosocurridosunatarderlluviosadeotoño.

Luvia de Otoño, con eso empieza la noche.
Calida, suave y fria al tacto,
silenciosos y pacificos tambores de guerra,
que dan a avisar que el dia no dara tregua.

Todos los momentos
ahora, talvez en un instante, y hace unas horas
están conectados.
Ese día la lluvia realiza una sinapsis de situaciones,
conectando, uniendo
los pedazos quebrados de esculturas rotas en el tiempo,
y comienza a erosionar la roca
que terminara siendo otra escultura olvidada.

Los momentos entonces pierden sus actos consecutivos,
sin linea temporal, pero aun así,
siguen manteniendo la esencia de la escena..
un movimiento, una pregunta y una sonrisa.
La lluvia marca los compases que se están dando,
las risas siguen, las preguntas se van respondiendo, mientras miradas se van uniendo,
deben pasar un millón de cosas alrededor,
y lo único que puedo hacer es mirar esos ojos.

Ojos azules, fieros e intensos,
seguramente forjados bajo el fondo del mar.
Con soberanía nos mira a todos desde un trono de papel,
la mujer mas bella que alguna vez hayas visto,
la sonrisa hace que no sepa uno donde prestar atención.
Ya bastante la lluvia y esos ojos para que pierda mi entera concentración!

La imperante llovizna realiza un nuevo cambio en el aire,
un cambio extraño, pero que aun así,
se percibe.
Las preguntas terminaron, pero las miradas siguieron,
elocuentes, graciosas, tiernas y hasta amorosas,
esto de ser un Escorpión enamorado de la vida puede traer problemas,
no es bueno confiar en la
que mierda, miren esa sonrisa! ... ay!
ADIÓS!

pero nononononono
esto no va a pasar, no pued
si.

El correr no trae consigo ningún pensamiento,
no los hay  por mas que los busques.
Movimientos también los hubo, pero se perdieron en la lluvia o en mi mente.
Tal vez no existió nada, solo ese momento,
ese momento sin tiempo, donde
la calidez de los labios que instantes anteriores habían emitido esa sonrisa,
una vez, dos, tres, las que fuesen necesarias para entender lo que estaba sucediendo,
estaba pasando, nono,
no estoy hablando de amor, ni nada de eso, estoy hablando de la lluvia
y las cosas hermosas que trae ella para nosotros.





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