Feliz.
Deambulaba la mosca por el bosque.
Atenta.
Observaba la araña a todas sus posibles presas.
Distraida.
Se encontraba la mosca.
Hambrienta.
Se encontraba el aracnido.
Sabio.
Sabia ser el árbol.
Inexpertas.
Creian ser sus ramas.
Vivos.
Se sentian los insectos que lo habitaban.
Perfecta.
Sabia que era la telaraña.
Completo.
Se sentia ese arbol.
Estupida.
Se sintio la mosca cuando cayo la mosca cuando choco contra algo pegajoso.
Aterrada.
Cuando entendio que era.
Abandonada.
Cuando ningún insecto , ni el mismo árbol quisieron ayudarla
mientras las ocho patas se movian a un compaz tenebroso hacia ella.
Sabio.
Volvía a sentirse el árbol, cuando le explico con el viento a la indefensa mosca
que no podía cortar las lineas invisibles aunque quisiera, porque alteraria el orden establecido
así como ellos mismos, no actuaban cuando los dientes mecánicos los comían.
Triste.
Se sintió la mosca, cuando comprendió
que no escaparía, porque ya estaba zumbado que asi fuese.
Desesperada.
Se sintió, cuando la araña estaba a unas patas de ella.
Devorada.
Luego de que el arácnido, le clavara sus colmillos y la envolviera en su pegajosa red
y comenzara a disfrutarla, mientras seguia pensando, que mas estaria predestinado, que ella no veria,
luego de esto...
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