Cerca del desierto de Taklamakán, se encontra levitando en el predilecto borde de la meseta del mundo, aprovechando sus ultimos momentos en ese extraño plano.
Habian tenido millones de nombres con los siglos, les habian creado, categorias, nombres, virtudes, lados y caracteristicas, los seres del plano en que se encontraba, habian trazado una distincion un tanto peculiar, Bien y Mal, algo asi para no tener que enredar sus mentes. o tambien, angeles y demonios, cosa que muy bien no entendia, no era mas facil que todos sean angeles, y de entre todos ellos algunos eran buenos y malos ? Eso era lo que le gustaba de estos seres, les encantaba compliar todo, y crear cosas a partir de eso, esas almas lo habian sentenciado al siguiente porvenir, pero aun los admiraba. El lucero del Alba, Luzbel, se encontraba en la meseta, meditando...
Angeles, todos eran ángeles, cada uno interpretando un exquisito papel, cada uno con su forma, dependiese de la mente que proviniera cada uno, Luzbel y su hermano, el arquitecto, tenian la misma forma que sus creaciones, un hecho que solia provocar la ira del arquitecto ¿ Quien diseñaba al diseñador despues de todo ?
Habia mas hermanos, cada uno cumpliendo su rol, el lucero se encargaba junto a sus hadas y duendes oscuros, a equilibrar a las almas y que cumplieran su rueda de karma, antes de que terminara su ciclo en la tierra. A las almas no les gustaban que les cortaran su ciclo de vida, no entendían que adeudaban situaciones, mucho menos les gustaba que mandara a sus ángeles a buscarlos, en muchas situaciones, el mismo les daba la explicación a cada pregunta, obviamente, como el era el demonio, murciélago, nadie necesitaba de el, y los que le adoraban sacrificaban a otros por el, interesante recurso, pero el solo queria ser escuchado...
Con el tiempo, los admiradores mortales de Luzbel, comenzaron a incrementar, y asi sus bochornosos actos, asqueado, su hermano, el arquitecto de todo, decidio que el lucero del alba, estaba retrayendo el transcurso de las almas que les habian encargado crear y proteger, por lo que decidio, crear un plano en el que solamente se encontraran Luzbel, sus hadas y duendes, y sus seguidores... todos sus seguidores.
Luzbel seguia al pie de la meseta, no faltaba mucho para que comenzara su nueva etapa como rey de un plano, todo suyo, una risa surguio de el, desde su alma, habia comprendido, despues de todo, no siempre era cuestion de aptitud, solamente de destino, y el lo estaba aceptando, de brazos abiertos cual antiguos amantes reencontrandose.
Luzbel reia al pie de la meseta del mundo.
reia. reia. reia.
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